Apropiación indebida del bolsillo popular
Por: Larry Márquez Peralta – 09.03.09
La mala praxis comercial y los monopolios; arrebatan, cogen, usurpan, acaparan y se adjudican como hurto y robo al pueblo, las cantidades que quitan a los productos distribuidos para la venta. Es una práctica impune y descarada que no ha tenido voz firme para ponerle fin. En los supermercados, panaderías, abastos, etc, se pueden conseguir productos con precios formales de un litro de leche de (900 cm3), un kilo de azúcar de 900 (mgs) y así sucesivamente un número importante de alimentos cercenados en menos cantidad y mayor costo. El caso del arroz saborizado no es único en ese sentido para el incremento de su valor, existen otros productos como el atún con ensalada, las salsas de tomate con orégano, las mayonesas con ajo, las harinas con avena, las pastas con huevos y muchos productos más que son regulados y al mismo tiempo, se simulan con agregados para esquivar su precio formal triplicando así su valor.
La práctica de asalto al pueblo las realizan también personas del mismo pueblo que, a su vez, burlan las leyes en muchos comercios pequeños, colocando precios al público regulados de adorno pues, los productos vendidos, son cobrados impunemente al monto que le parezca a esos expendedores. También son típicos los casos de camioneros con sus pesos manuales que roban “de a 100 gramos” en las verduras, charcuterías u otros alimentos pesados, asalto que se hace práctica también en negocios formales con los pesos electrónicos, cuando introducen un precio en la máquina distinto al regulado o al disque ofertado.
Con la desaparición formal del P.V.P. (Precio de Venta al Público) en los productos, se anarquiza como una bolsa de valores en alza el precio de quien cree o cotiza una mercancía como le parezca; kioskos y cantinas que expenden maltas, refrescos y jugos, venden por encima del valor aún cuando es marcado con (P.V.P.). La lista de cosas y situaciones que se convierten en apropiación indebida del bolsillo del pueblo son largas; cesta tickets sin vuelto, establecimientos sin sencillo que redondean o devuelven con cubitos, jugos de sobre o caramelos por la “escasez” de monedas. “Mercalitos” que exigen un mercado formal al consumidor para venderle los productos subsidiados por el estado o la inconsciencia popular de quienes utilizan Mercal y Pdval como centro de compra comercial para revender posteriormente a precios triplicados a su valor original.
La expropiación es desposeer a uno de su propiedad en forma legal y por motivos de utilidad pública. Cuando el estado ejerce este derecho, salen las voces agoreras a gritar que se encuentran en un estado de impunidad y bajo un gobierno comunista. Por ahora, la lupa de corresponsabilidad de los Consejos Comunales y del pueblo organizado junto al estado, deben evitar la praxis de capitalismo salvaje. Desde Estados Unidos surgió la idea de convertir maíz en combustible vehicular, los efectos en el precio de los alimentos sufren aún las consecuencias de aquella nefasta idea como premonición de lo que venía, con apoyo de la ex - Secretaria de Estado Condolezza, con apellido comestible (Rice) o arroz en español. Mientras se apropian del dinero del pueblo los saqueadores “como arroz” por las calles, olvidan que ese mismo pueblo palpita el “caracazo” en su corazón. La actitud capitalista promueve una libreta de racionamiento que nadie desea en Venezuela, pero, al parecer, se está convirtiendo en una paradójica necesidad.

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